jueves, 30 de mayo de 2013

"Signo" de Gabriel Ferrater

¿Qué pincel de Oriente
obedecéis, que os dibuja
un signo de caricia?
Líneas de un cuerpo y otro
no se separan. Dejad
que os avenga el abrazo
estupefacto. La mano
se te dobla lejos. Un pie
te oprime la cara.
                               ¿Ves
que ella no lo leerá
como tú, el ideograma
del instante, el trazo impulsivo
que os aprieta este nudo?
Ella calca un fantasma.
Tú complicas recuerdos.
Ríe de haberlo osado.
Ríes de que quiera, flexible,
ir siguiéndolos contigo.

Versión de José María Valverde

Prólogo y Epílogo

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirían que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Pedro Salinas

miércoles, 29 de mayo de 2013

"Cuando hablo de amor" de Jorge Bucay

No hablo de estar enamorado cuando hablo de amor,
no hablo de sexo cuando hablo de amor,
no hablo de emociones que sólo existen en los libros,
no hablo de placeres reservados para los exquisitos.
No hablo de grandes cosas.

Hablo de una emoción capaz de ser vivida por cualquiera,
hablo de sentimientos simples y verdaderos,
hablo de vivencias transcendentes pero no sobrehumanas,
hablo del amor tan sólo como querer mucho a alguien.

Pero, ¿qué estamos diciendo cuando decimos “Te quiero” ?
Yo creo que decimos: “Me importa tu bienestar”.
Nada más, ni nada menos.

Cuando quiero a alguien, me doy cuenta de la importancia
que tiene para mí lo que hace, lo que le gusta y lo que le duele “Te quiero” significa, pues, me importa de ti;
y “te amo” significa me importa muchísimo.

Y tanto me importa que, cuando te amo, a veces priorizo
tu bienestar por encima de otras cosas que también
son importantes para mí.

Esta definición conducirá a la plena conciencia de dos hechos: no es verdad que te quieran mucho aquellos a quienes no les importa demasiado tu vida, y no es verdad
que no te quieran los que viven pendientes de lo que te pasa.

Repito: si de verdad me quieres: ¡te importa de mí!
Y por lo tanto, aunque sea doloroso aceptarlo,
si no te importa de mí, será porque no me quieres.

Esto no tiene nada de malo, no habla mal de vos que no me quieras, solamente es la realidad, aunque sea una triste realidad.

Hay muchas cosas que yo puedo hacer para demostrar, para mostrar, para corroborar, confirmar o legitimar que te quiero, pero hay una sola cosa que yo puedo hacer con mi amor, y es quererte, ocuparme de vos, actuar mis afectos
como yo los sienta. Y como yo lo sienta será mi manera de quererte.

Tú puedes recibirlo o puedes negarlo, puedes darte cuenta
de lo que significa o puedes ignorarlo supinamente.

Pero esta es mi manera de quererte, no hay ninguna otra disponible.

Querer y mostrarte que te quiero pueden ser dos cosas distintas para mí y para ti. Y en estas, como en todas las cosas, podemos estar en absoluto desacuerdo sin que necesariamente alguno de los dos esté equivocado.

Cuando alguien te quiere, lo que hace es ocupar una parte de su vida, de su tiempo y de su atención en ti. Cuando alguien te quiere, sus acciones dejan ver claramente cuánto le importas.

Yo no creo que el amor sea un espacio de sacrificio.
Yo no creo que sacrificarse por el otro garantice ningún amor, y mucho menos creo que esta sea la pauta que reafirma mi amor por el otro.

El amor es un sentimiento que avala la capacidad para disfrutar juntos de las cosas y no una medida de cuánto estoy dispuesto a sufrir por ti, o cuánto soy capaz de renunciar a mí.

A medida que recorro el camino del encuentro, aprendo a aceptar que quizás no me quieras.

El afecto es una de las pocas cosas cotidianas que no depende sólo de lo que hagamos nosotros, ni exclusivamente de nuestra decisión, sino de que, de hecho, suceda. Sucede o no sucede, y si no sucede, no hay manera de hacer que suceda, ni en mí ni en ti.

Si me sacrifico, me mutilo, y cancelo mi vida por ti, podré conseguir tu lástima, tu desprecio, tu conmiseración,
quizás hasta gratitud, pero no conseguiré que me quieras,
porque eso no depende de lo que yo pueda hacer.

No sólo no podemos hacer nada para que nos quieran,
sino que tampoco podemos hacer nada para dejar de querer.



lunes, 27 de mayo de 2013

"La calle" de Octavio Paz

Es una calle larga y silenciosa. 
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo 
y me levanto y piso con pies ciegos 
las piedras mudas y las hojas secas 
y alguien detrás de mí también las pisa: 
si me detengo, se detiene; 
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. 
Todo está oscuro y sin salida, 
y doy vueltas en esquinas 
que dan siempre a la calle 
donde nadie me espera ni me sigue, 
donde yo sigo a un hombre que tropieza 
y se levanta y dice al verme: nadie.

domingo, 26 de mayo de 2013

Muñeca de arcilla,
de ti, solo quedan pedazos,
por donde se van escapando
en dosis pequeñas
la esencia de un amor.

No caminaste en la dirección adecuada,
nadie estaba para sostenerte entre sus manos.

Ahora tienes que reconstruirte,
saber quién eres,
y quién no puedes,
ni podrás ser;
para poder tus pasos guiar,
sin de nuevo caer
donde ya sabes no hay principio ni final.

Mas no creas que será sencillo,
tus anhelos te apartan del camino.
Mas no te desorientes
ni pierdas el aliento,
poco a poco serás quién fuiste,
quién siempre has sido
o eso dicen.

Recuerda: “No vayas donde no abrirán”
porque allí no hay ventanas, ni puertas,
ni una rendija siquiera
por donde poder soñar.

Deja de dar pasos en balde
no es desesperanza, es realismo
no es cobardía, es un poco de empatía.

martes, 14 de mayo de 2013

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...

Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán,siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo…Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.

Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más...

Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros.

Porque,a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas,que haciendo el amor con alguien a quien aprecias...

Pablo Cohelo.

domingo, 5 de mayo de 2013

Y si el viento te lleva
todo aquello que dicen mis ojos,
y si lo escuchas un día
mecido en las hojas de los árboles,
camuflado con el sonido de los pájaros...
aunque no lo entiendas,
o todo se haya explicado demasiado,
el viento espera.
Y aunque no puedas oírlo,
quiero que lo sepas.

sábado, 4 de mayo de 2013

Navegando

Noto el final tan cerca que me da miedo mirar.
No sabes si es mejor hablar o callar,
más todo guardado y apretado ha de encontrar
su vía, para salir sin demasiadas prisas.

Así que quedan frases hechas en las que creer
y una sonrisa que se pinta cuando apareces.
No quiero que el miedo impida que andes,
sólo vivir con nuestras contradicciones.

Que algún puerto han de encontrar,
más por ahora quieren navegar.
No sé si nos derribaran olas, pero llegarán.
Sólo espero que sigamos unidas para superarlas.

Y aunque al final con dicho barco no se llegue,
me alegro de que sigas a mi lado como siempre.
De poder gritar y que puedas escucharme
de lo cerca que estás.

jueves, 2 de mayo de 2013

"Último brindis" de Nicanor Parra

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar 
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
como la juventud.

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.