domingo, 29 de mayo de 2011

Un cuento de Papini: "el reloj parado a las 7"

En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto.
        Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.
         Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del universo.
         Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes callan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que una vez detuvo su andar.
         Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.
         También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.
         Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.
         Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.
         La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como mi amigo el reloj, también se me escapa el tiempo de los demás.
         ...Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida.
         Pero sé que la vida es otra cosa.
         Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo.
         Casi todo el mundo, pobre, cree que vive.
         Solo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.
         Por eso te amo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo."


Extraído del libro de cuentos 'Déjame que te cuente', de Jorge Bucay.

jueves, 26 de mayo de 2011

Un momento

Ella observa
inmóvil
está atenta.
Yo describo
o al menos intento.
Ella es alguien
a quien palabras no le faltan
más apañá no puede ser.
Sigue parada
observa un algo
que parece interesarle
bebe
deja su vaso
parpadea
sigue parpadeando
sus ojos fijos
y a la vez
moviéndose rápidamente.
Un sin sentido esto
pero me apetecía
y lo que apetece
sin hacer daño a nadie
dejarlo salir,
al menos eso.
Algo falla
dice qué pasa
se fue la conexión.
Cree que lo entiende
pero no lo entiendo tampoco yo.
Se queja
pero solo un poco
suspira
espera
sigue esperando.
Un sin sentido esto,
ahora ironía
un suele pasar,
pensar en quien no debemos
que más da
pensar a fin de cuentas.
Fuma.
Me rio
hablandole al objeto que se pone y quita
cuando le da la gana.
Se rie extrañamente
risas que no son suyas
que miedo
ahora le leo
ya paro.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Ausencia de palabras

Las palabras ruedan,
se caen, ahora se han echo daño,
ya no salen.
Se les olvidó el camino de ida y vuelta
y las que quedaron en casa,
inseguras e inquietas, temen salir
por si fallan,
por si no saben formar oraciones,
que no frases,
pues los monosílabos y coletillas son más atrevidos
o ya porque no hay más opción salen a darse una vuelta.
Están cansados de las vagas de sus hermanas,
parece que las chicas
enseñarán a las grandes,
al principio dan una oportunidad
pero ya ni eso,
vaya, vale, jo, sii,...
Se despiden suavemente,
sin mucha fuerza,
pues se enredan con la voz
y esta al cabrearse
casi ni suena.
Cuerdas vocales
vibrar con más fuerza y de una vez.

Conexiones inexistentes...

domingo, 22 de mayo de 2011

Para ti de mi

No quería "perderla", aunque poco a poco
una parte de ella no me perteneciera
o mejor dicho, no fuese compartida.
Es normal que el entorno y las circunstancias
hagan de las suyas. Aunque el cariño
y ese mismo amor de amigas siga creciendo;
más presente. Sonrisa de inmensa alegría al verte,
pero tras apenas pasado un día, esa misma
sonrisa se vuelve quebradiza, ojos brillosos, al saber que
nos vamos. Aunque volveremos a vernos,
y eso que las semanas pasan rápido,
pero cuanto me digo que es el tiempo
que dedicas a esa persona lo que te une
con o sin quererlo, y a la vez el no
tenerlo, o no tanto como nos gustaría,
tampoco es que te aleje, pero sigue parada
la relación mientras tú y la otra persona cambian.

Un beso enorme  = )

domingo, 8 de mayo de 2011

...

Nerviosismo.
El corazón se ha apagado.
Nadie entra y sobretodo, nadie sale.
Se guarda sin saber, sabiendo,
queriendo y sin querer.

El corazón no me dice nada,
ha cerrado su telón.
No hay aplausos,
pero tampoco hay función.
Esperaremos nuevos carteles
que alegren o entristezcan
pero que crean ilusión.

Decepción o entusiasmo
Pero alivio...
El silencio ronda por las calles.
Nadie dice ni digo nada.

A veces son solo cosas que se creen
y que nadie sabrá jamás.
Tan solo son pruebas
que afirmarán o negarán una u otra cosa.
Pero ahora sólo deseo vivir,
o mejor dicho, sentir que vivo,
sentirme viva.

No buscaré...
Tan sólo intentaré...
o mejor, me dejaré llevar como una gaviota
en busca de aires
en un intento de ser libre
y felíz por lo tenido, lo que tengo y tendré.