Ahí
podía haberme quedado horas y horas
Viendo
caer los copos de una nieve que nunca vi
Y
es que era tan fantástico, tener ante tus ojos
Lo
poco común para ellos
El
invierno se estaba metiendo de lleno
Salir
a la calle significaba al menos una nariz roja
Los
árboles pelados, el aliento hecho visible
Ni
un trozo de piel asomado
Las
calles dirían tantas cosas, pero envueltas de silencio
Si
antes poco se hablaba con el sol, imagínense ahora…
Pero
poco importada, seguías hipnotizada con lo que veías
Era
blanca, blanca como las almas de las gentes puras
Eras
parte de ese espectáculo que caía sobre ti
Y
ahora no lo cambarías por nada… o quizá sí
Me
quedo con la sonrisa de tonta,
Con
la hermosura de este invierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario