A Ramia Behn la cogió la policía
una tarde al salir del ambigú.
Pobre Ramia Behn
pobre Ramia,
ven
y cuéntanos a todos tu desgracia
en la noche y no mires
no mires al soldado que te viola
en el furgón
sino a los que hay detrás.
A Ramia Behn la golpearon por gritar
y desde entonces su espanto está mudo
mudo de sangre y verde
militar
vuelve a su aldea y los niños no la quieren
porque ya no es mujer sino un espectro
y mira hacia atrás, mira atrás
porque ya es lo único que sabe
hacer: cerrar los ojos, ver
el látigo, el puñal, las embestidas,
Ramia Behn
no puedo imaginar cual es tu cénit
de dolor o qué se esconde
detrás de tu memoria mancillada
que es un baúl
denso y poderoso y lo custodias
con rabia cada tarde
al salir del ambigú
mientras contemplas cómo se va alejando
la luz del horizonte y tu futuro y tu vida.
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